El diario (7): Re caliente

En China comencé a escribir un diario, a veces para recordar el pasado y otras para hablar del presente, o todo junto. Ahora, un año después, me decido a publicarlo en pequeñas entregas /

30 de agosto del 2016, en algún lugar de China /

Ayer estábamos pedaleando en una subida bien pesada, con frío y lluvia, cuando se paró una camioneta en la banquina y nos ofreció llevarnos. Yo no dudé: estaba muerto. Y además sabemos que no vamos a cruzar todo el país con los 2 meses de visa que nos dieron. Así que aceptamos. El tema fue que las bicicletas no entraban atrás porque la camioneta estaba llena de equipaje hasta el tope. Pero el tipo estaba totalmente decidido a llevarnos y comenzó a insistir con poner las bicicletas arriba del techo. ¡Dos bicicletas arriba del techo de una camioneta! Ni en pedo, pensé. Le dije que vaya nomás. Pero no hubo caso: se puso tan pesado con la idea de llevarnos que nos terminó ganando por cansancio. Al final les metimos unas sogas y más o menos quedó. Yo fui todo el viaje mirando para atrás por si salían volando. En el camino intentamos descifrar (preguntar) hasta donde iba, pero no tuvimos éxito. Los chinos tienen una capacidad tremenda para no entender y para no hacerse entender. Finalmente, sin mucho preámbulo, se estacionó en una calle de una ciudad mugrosa y señaló con su dedo un hotel. Le dijimos que no: «Hotel no. No money». Y milagrosamente entendió. Arrancó, dio unas vueltas por ahí, se estacionó en un parking perteneciente a unos bloques de edificios, se bajó, nos bajamos, y comenzó a desatar las bicicletas. «Bueno -pensamos-, nos trajo a su casa». Pero cuando terminó saludó y se fue. Quedamos parados bajo la lluvia mirándonos: no sabíamos si reír o llorar. En ese momento un joven asomado de la ventana del piso quinto comenzó a llamarnos a la vez que colocaba sus dos manos en posición de rezo y se las llevaba a la mejilla, o sea, nos invitaba a dormir. Genial. Muy contentos nos acercamos a la puerta del edificio. El joven bajó, nos presentamos, nos dimos las manos y comenzamos a subir el equipaje. Nos indicaron una habitación, metimos todas las alforjas y después nos sentamos en el sofá para socializar un poco con la familia. Nos miraban medio raro, pero todo bien. Les explicamos un poco el viaje, como pudimos, y les agradecimos por la ayuda. Hasta que de pronto, con el traductor del celular, alguien nos comunicó: «You will pay for your accomodation», o sea, ustedes van a pagar por el hospedaje. ¡Ah bueno! Ahí empezó la discusión. Yo me calenté, mal. Comencé a putear al tiempo que hacía una representación teatral de como habían sucedido las cosas haciendo el papel del forro que nos había llamado. Me asomé por la ventana y exageré una sonrisa malévola para remarcar el engaño mientras hacía señas con las manos invitando a dos ciclistas imaginarios (o sea nosotros) que estaban abajo. Luego reproduje pasos de escalera cargando equipaje, también imaginario. Reconstruí todo el proceso, paso por paso, acompañado de un relato en español bien severo y de volumen elevado. Yo sabía, obvio, que no entendían ni una palabra, pero esperaba, con el tono, dejar en claro mi enojo. Pero nada. Me miraban como a una pintura. No se les movió un pelo. Les dijimos ok, nos vamos. «No problem. We go». Comenzamos a preparar el equipaje para bajar. Yo en el medio me hice el boludo, me metí al baño y me duché. Después bajamos las escaleras. Clémence tranquila. Yo, en cambio, a los gritos, denunciándolos con todos los vecinos desconcertados que me cruzaba en la bajada furiosa. Otra vez, obviamente, nadie entendió nada. Lo único que conseguí fue quedar como un tarado. Una vez abajo preparamos todo, y cuando nos estábamos yendo miré para arriba. Y ahí lo vi, al chino que nos miraba desde arriba. Tenía esa misma sonrisa malévola que yo había imitado en mi pequeña representación. «¡Vamos a llamar a la policía hijo de puta!», le grité. Y se metió para adentro.

31 de agosto del 2016

Hoy le propuse a Clém, casi le rogué, de tomar el tren hasta Shangái. «Lleguemos con tiempo para descansar. Nos relajamos, hacemos una pausa, caminamos, sacamos fotos. Para qué vamos a seguir pedaleando en este quilombo». Pero Clem quiere seguir. Yo no. Yo me quedaría un mes en Shangái, en un departamento, haciendo vida de ciudad.

Admiro su resistencia y valor. Deja en descubierto mi cobardía.

No me queda otra que seguir.

1 de septiembre

El dolor en las costillas continua, y me parece que más fuerte. Estoy un poco preocupado porque no se lo que es. Espero que no sea una fractura. En este momento estamos a cinco kilómetros de un hospital y vamos a ver lo que pasa. Vamos a ver si el hospital no está sobrepoblado, si alguien habla inglés, si alguien me ayuda y si me hago unos rayos X. A ver si salgo de la duda, a ver que pasa. Espero que sólo sea algo muscular, que no sea algo oseo. Si me quebré una costilla por una caída, por querer agarrarme de un camión, me voy a sentir, por lo menos, un salame.

2 de septiembre

Ayer fuimos al hospital. Entramos de una, con las bicicletas hasta la puerta, y ya teníamos a 7 chinos mirando. En la ventanilla de recepción la chica que atendía me pidió el carnet de identidad chino. ¡Carnet de identidad chino! ¿Con esta cara? Por como la miré entendió enseguida. Les di el pasaporte y me pidieron que espere. Extrañamente el hospital estaba casi vacío y todo marchó con facilidad. Vino un doctor que hablaba algo de inglés. No me entendía. Le hice seña de seguime y fuimos hasta afuera. Le mostré la bicicleta y le expliqué que me había caído.

Rayos X.

Safé.

No hay fractura.


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2 comentarios en “El diario (7): Re caliente”

  1. Y sí, evidentemente no todo es del color de rosa que vemos desde afuera! Parece gracioso, pero es porque lo leemos cómodamente sentados ante la compu, calentitos y sabiendo dónde vamos a dormir y a comer! Igual, estás cumpliendo el sueñó que soñé cuando era joven, y nunca me animé a cumplir! Beso y que el camino que falta sea si no bueno, al menos amable!

  2. Eres Genial Amigo 😂😂😂Esa desesperacion por ver tu partido favorito ya me imagino Clémence si hubiera estado a la par de ti de seguro la hubieses enfadado pero Ella siempre te da ánimos Jajajaj y creo que te hubiese dicho no te estés quejando todo está bien 😊😊😀😊😊Espero que estés pronto con esos seres que tanto amas y que esperan tu llegada….Un fuerte Abrazo para los tres que Dios me los cuide y guarde hoy y siempre

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